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Retención de líquidos en mujeres.

Retención de líquidos, algo habitual en las mujeres

Según la Fundación Española del Corazón, la retención de líquidos está asociada a una acumulación excesiva de líquidos en los tejidos, afectando a muchas mujeres.

14/06/2016

Mujer

Hinchazón, debilidad, piernas cansadas... son algunos síntomas de la retención de líquidos y de la mala circulación que afectan a un gran porcentaje de la población, sobre todo a mujeres, y que según la Fundación Española del Corazón está ocasionada por una acumulación excesiva de líquidos de los tejidos. Ambas dolencias están muy unidas.

La retención de líquidos se produce cuando las fuerzas que se encargan de regular el paso de agua de una zona a otra, no funcionan correctamente y por lo tanto se produce un desequilibrio. No quiere decir que por beber mucha agua se tenga que dar retención de líquidos, pues nuestro organismo está constantemente ajustando sus niveles, y cualquier exceso de agua es eliminada por los riñones en forma de orina o a través de las glándulas sudoríparas.

¿Cuándo surge entonces el problema? La retención de líquidos y la mala circulación se origina cuando por alguna causa, nuestro organismo no es capaz de eliminar correctamente todo el líquido necesario para mantener este equilibrio, en el caso de la retención de líquidos, y cuando el corazón no bombea correctamente y la sangre tiende a acumularse en piernas y/o tobillos, y se sufre una mala circulación. Veamos cuales pueden ser dichas causas.

 

Cuasas de la retención de líquidos y la mala circulación

  • Factores internos y orgánicos: Problemas inflamatorios, trastornos de circulación, embarazo, obesidad, mal funcionamiento de las glándulas linfáticas, padecer de insuficiencia renal, cardíaca o hepática... Todos ellos, trastornos que ocasionan un mal funcionamiento de nuestro organismo, desequilibrando los niveles en nuestro cuerpo.
  • Factores externos o cotidianos: Llevar una vida sedentaria o de mucho estrés, permanecer de pie o sentado durante muchas horas, llevar ropa demasiado ajustada, el tabaco, el alcohol, el calor y la humedad en exceso con algunos de los factores externos que pueden afectar a nuestra circulación y a la retención de líquidos.

 

Hábitos saludables para la buena circulación

Retener líquidos es una anomalía que puedes evitar con un tratamiento adecuado, por lo que, si su aparición se debe a factores orgánicos, ponte en contacto con tu médico para que te recete el tratamiento más adecuado. Si, por el contrario, es tu estilo de vida o los malos hábitos lo que te ha hecho llegar hasta esta situación, deberás adoptar unas nuevas pautas como:

  • Reducir la cantidad de sal en las comidas.
  • Ingerir sustancias con componentes diuréticos como: diente de león, alcachofas, cebolla, té verde, té rojo...
  • Reduce el consumo de alimentos que contengan mucho sodio.
  • Bebe suficientemente agua.
  • Realiza ejercicio diario. Con 30 minutos es suficiente. Caminar, nadar o montar en bicicleta hará que tus extremidades estén en movimiento y por ello que tus riñones ejerzan correctamente su función.
  • Descansa como mínimo 8 horas diarias.
  • Si pasas demasiado tiempo sentada, levántate de vez en cuando para activar la circulación de las piernas.
  • Si, por el contrario, pasas mucho tiempo de pie, intenta sentarte para evitar que tus piernas se carguen.
  • No te excedas con bebidas que lleven alcohol.

 

¿Qué alimentos debo tomar para evitar la retención de líquidos?

Además, según La Fundación Española del Corazón, existen otras recomendaciones para mejorar la alimentación que también pueden reducir la retención de líquidos.

- Los lácteos pueden tomarse sin inconveniente siempre que no contengan sal, reduciéndose el consumo de quesos curados y semicurados ya que tienen un alto contenido en sodio.

- Las carnes, tanto magras como frescas, pueden seguir tomándose sin restricciones, limitando el consumo de las conservas, los ahumados, embutidos, patés y cualquier tipo de carne que contenga conservantes o altas cantidades de sal.

- Evita pescados que estén en conserva, ahumados o salados, como, por ejemplo, el bacalao.

- Tanto las frutas y verduras como los cereales, pueden ingerirse libremente exceptuando aquellos que tengan sal, como pueden ser los frutos secos salados, o las galletitas y aperitivos.

- En lo que respecta a las bebidas, existen determinadas aguas minerales con un alto contenido en sodio, por lo que es recomendable verificar que el tipo que elijamos contenga menos de 50  miligramos por litro.

 

Incorporando estos consejos en tu día a día notarás una gran mejoría tanto interna como externa. Además, puedes tomar algún complemento natural que completen estos hábitos. Por ejemplo, Fluyen, un producto específico para mejorar la circulación 100% natural o Aqualim, que contribuye a la acción diurética, gracias al aporte de sustancias con esas mismas propiedades.

 
 

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